El Foro de Marcas y beBartlet han hecho públicas las conclusiones del Pulso Empresarial de la Competitividad 2026, un estudio que identifica tres grandes retos interconectados para la competitividad de la empresa española: las barreras al crecimiento, la complejidad regulatoria y el acceso al talento. Este estudio forma parte de ‘Misión Competitividad’, proyecto a través del cual el FMRE lleva ante representantes políticos y líderes empresariales las inquietudes y necesidades de las empresas en materia de competitividad, tras presentarse en 2025 en el Congreso de los Diputados el informe ‘Hacia un pacto de Estado por la competitividad’. Accede a los resultados de forma visual en este enlace.
El perfil de las empresas consultadas en el Pulso Empresarial desmonta la idea de que estas trabas afectan sobre todo a compañías jóvenes o financieramente frágiles: se trata de empresas consolidadas, con una antigüedad media de 79,3 años, presencia internacional en el 72,7% de los casos y financiación mayoritaria a través de recursos propios y líneas bancarias tradicionales. Son, en definitiva, el tejido empresarial más robusto del país.
Crecer, pero con freno de mano
El dato más contundente del informe es el llamado ‘efecto umbral’: el 81,8% de las empresas experimenta un aumento significativo de la carga burocrática al superar determinados tamaños —nuevas auditorías, más controles de personal y horarios, mayores requisitos de reporting—. La consecuencia directa es que el 24,2% de las compañías reconoce haber condicionado de forma significativa sus decisiones de inversión, e incluso haber optado por deslocalizar proyectos fuera de España para esquivar estos obstáculos.
Entre los factores que más lastran el crecimiento, las empresas señalan la regulación laboral (6,2 sobre 9) y la fiscalidad (5,8), por delante de los permisos y licencias o la coordinación entre administraciones.
Falta de coordinación administrativa
Solo el 15,2% de las empresas considera que la comunicación de la Administración es clara, y el 51,6% denuncia duplicidad constante en los requerimientos de información fiscal y laboral. Frente a ello, las empresas piden de forma unánime una ventanilla única digital y un principio de “aportar la información una sola vez” que evite reiterar la misma documentación ante distintos niveles de la Administración.
La propuesta: modernizar antes que regular más
Para el 38,1% de las empresas encuestadas, la prioridad debe ser la modernización de las plataformas digitales del Estado; un 28,6% adicional reclama flexibilizar el mercado laboral. Entre las normativas más señaladas como barrera destacan las directivas europeas de reporting de sostenibilidad (CSRD), el Reglamento de Protección de Datos (RGPD) y la falta de armonización entre los sistemas autonómicos de autorizaciones medioambientales e industriales.
En palabras de Pablo López Gil, director general del Foro de Marcas Renombradas Españolas: “Los datos del Pulso Empresarial de la Competitividad confirman algo que desde el FMRE venimos señalando: las trabas administrativas no son un problema menor que afecta solo a empresas pequeñas o en fase inicial, sino un obstáculo estructural que golpea a nuestro tejido empresarial más sólido y consolidado. Cuando el 82% de las compañías nota más burocracia justo al crecer, y una de cada cuatro llega a frenar o trasladar inversiones fuera de España por ese motivo, no hablamos de un ajuste puntual, sino de un problema estructural que las administraciones han de abordar. Necesitamos un marco que parta de la confianza en la empresa y que permita aportar la información una sola vez a la Administración. La competitividad de España se juega también en esto”.
