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Miguel Ángel Martínez Olagüe es Ingeniero Superior Aeronáutico por la ETSIA (1987) completando su formación con un MBA en la FDC (Brasil).

Inició su actividad profesional en GMV en 1988 donde ejerció labores de ingeniero de proyecto, jefe de proyecto y jefe de equipo principalmente dentro del área de navegación por satélite. En 1995 es nombrado director de GMV Sistemas, con el objeto de crear la filial de GMV dedicada al desarrollo de sistemas inteligentes de transporte, cargo que ocupará hasta 1998.

Tras una etapa de tres años en el sector de las Telecomunicaciones, en Telefónica Celular-Brasil primero y posteriormente en Iberdrola (Brasil y España) se reincorpora a GMV como director corporativo de Desarrollo de Negocio, Marketing y Comunicación en abril de 2002. Con el objetivo de consolidar la línea de actividad en el sector de Sistemas Inteligentes Transporte, a mediados de 2016 Martínez Olagüe es nombrado director general de Sistemas Inteligentes de Transporte.

¿Cuáles son las principales fuentes de diferenciación para una empresa como GMV?

La base de la estrategia competitiva de GMV es la excelencia de nuestros productos y servicios, nuestro objetivo es proporcionar soluciones que otros no tienen con un nivel de prestaciones y calidad superior. Es esta estrategia la que nos ha permitido ser el primer proveedor mundial de centros de control de satélites y la que nos lleva a liderar otras industrias como Defensa, Ciberseguridad o Sistemas Inteligentes de Transporte.

El conjunto de empresas que forman GMV comparten una misión común: la mejora de los procesos y operaciones de sus clientes, a través de soluciones tecnológicamente avanzadas, proporcionando a sus clientes servicios y soluciones a la medida. Esto nos obliga a innovar constantemente nuestra oferta de productos y servicios. Nuestros empleados, nuestro modelo operacional y nuestra cultura empresarial está orientada a asegurar que cada cliente reciba exactamente aquello que necesita.

Si pensamos en cuáles son las fuentes que permiten diferenciarnos, mencionaría en primer lugar el talento. Nuestra capacidad para atraer y mantener un excelente equipo de profesionales es absolutamente esencial. En segundo lugar mencionaría las tecnologías y know-how que hemos atesorado en estos más de 30 años de historia y esfuerzo en I+D. En tercer lugar mencionaría nuestra forma de hacer. En GMV hemos desarrollado un método de hacer las cosas que asegura un alto nivel de calidad. Finalmente están nuestra cultura y valores, auténtico pilar que nos sirve de guía en nuestro quehacer diario.

¿Qué papel juega la marca?

Si lo analizamos fríamente, ninguna de las fuentes mencionadas anteriormente es realmente un activo fijo e inimitable de la compañía. Las personas son libres de buscar nuevos retos en otras empresas. El acceso a la tecnología y el know-how es cada vez más fácil, y mantener la exclusividad de un conocimiento se torna cada vez más complicado. La marca sin embargo es un activo netamente de la compañía, intangible, cierto, pero la capacidad que tiene de generar ventajas competitivas, de sintetizar nuestra oferta y nuestra promesa como proveedor es realmente muy tangible, y a diferencia de lo anterior es 100% propiedad de la compañía, difícilmente imitable y legalmente protegida frente a la copia.

Para una compañía como la nuestra, que ofrece soluciones tecnológicas de gran complejidad a grandes empresas e instituciones, la marca no solo nos facilita la apertura de nuevos mercados y la creación de nuevas oportunidades de negocio, sino que además nos hace más competitivos al crear confianza y facilitar una evaluación favorable de un decisor que es muy sensible al riesgo y tiene aversión a confiar en un proveedor poco reconocido. Nuestra marca es una síntesis inmediata de los atributos, beneficios y valores que nos diferencian.

Pero además, la marca y los valores que hay detrás, son una guía esencial que nos asegura en todo momento que todo nuestro personal, en todas sus interacciones con nuestros clientes, responde a un patrón común de profesionalidad y calidad.

¿Se utiliza la misma marca para cada uno de los sectores en los que opera el Grupo? ¿Por qué?

Inicialmente, GMV operaba solo en el mercado espacial, cuando en los años 90 comenzamos nuestra estrategia de diversificación y empezamos a trabajar en otros sectores, se inició la creación de nuevas filiales con identidad de marca diferenciada. Además, cada producto tenía su marca propia sin mantener una conexión con las marcas corporativas de cada filial. El resultado fue una estructura con multitud de marcas de todo tipo, que en conjunto no sumaban para crear una marca realmente potente. Por tanto, en 2006 decidimos revisar por completo esa arquitectura de marca y optamos por una única marca corporativa, cuyo rol fuese el de englobar todos los productos y servicios de cada una de las líneas de negocio, reforzando la cohesión de la compañía y proyectando una única imagen corporativa para cada una de nuestras filiales.

Fueron varios los motivos que nos llevaron a tomar esta decisión. Por un lado una marca corporativa fuerte arropa a todos los productos y servicios de la empresa. Nuestra oferta es muy compleja, amplia y se encuentra en constante evolución y desarrollo. Pensamos que una única marca corporativa potente sería una herramienta fundamental a la hora de promocionar nuestra cartera de productos y servicios y funcionaría como una excelente carta de presentación para nuevos productos sin necesidad de invertir en la marca de todos ellos, lo requeriría un esfuerzo enorme.

En segundo lugar, una marca única es más eficiente económicamente. Al concentrar todos los esfuerzos de difusión de marca en una sola, conseguimos economías de escala, y además nos permite superar más fácilmente el umbral por debajo del cual un esfuerzo en marca se torna completamente ineficaz.

Con esta decisión cada filial, cada servicio, cada producto, cada proyecto u acción de marca, “suma” en la construcción de esa misma marca relevante que otorga un valor inmediato a nuestra oferta.

La facturación internacional de GMV es de un 65%, ¿cuáles son las claves del éxito en vuestro proceso de internacionalización?

Creo que somos un caso bastante singular. GMV nació en 1984, como una empresa en la que el 100% de la facturación provenía de fuera de España. En aquel momento, GMV se dedicaba exclusivamente al sector espacial, mercado que era y sigue siendo mayoritariamente internacional, pero con una peculiaridad y es que no necesita contar con presencia internacional permanente.

El verdadero proceso de internacionalización de GMV, entendido como el despliegue de una presencia internacional, con filiales y oficinas en múltiples países, vino más tarde, cuando empezamos a desarrollar proyectos que sí requerían de esa presencia internacional. Fue el caso de cuando empezamos a trabajar para la NASA lo que nos llevó a crear una filial en EE UU o cuando comenzamos a implantar sistemas para el transporte público de ciudades en países como Polonia, Malasia, México, etc.

En un negocio como el de GMV, el éxito de nuestros proyectos depende del talento del equipo de la capacidad de trabajar siguiendo el mismo estándar de calidad, asumiendo los mismos valores y las mismas señas de identidad, en definitiva la misma marca.

En nuestra internacionalización hemos sido capaces de exportar las señas de identidad de nuestro modelo como empresa a otros países. En la mayoría hemos empezado de cero y hemos sido capaces de incorporar talento local, sin el cual es imposible tener éxito, que aun teniendo una cultura diferente visten los valores esenciales de nuestra marca de la misma forma. Esto nos asegura que GMV sigue siendo GMV allá donde está.

¿A qué retos y oportunidades se enfrenta GMV en su expansión internacional?

Tal y como he mencionado antes, el principal reto es ser capaz de mantener la esencia de GMV y estar seguros de que un proyecto desarrollado en una filial internacional se ejecuta bajo los mismo estándares y que nuestro cliente percibe los mismos valores.

Cuando entras en el mercado de un país diferente, un socio local puede ser un aliado estratégico, ayudando a acelerar el proceso, pero el riesgo de que tu oferta no se traslade al cliente con tus valores de marca es muy alto. Por eso el modelo orgánico, aunque más lento, es en ocasiones mucho mejor.

Pensar en la expansión internacional únicamente como una oportunidad de crecer en el mercado, creo que es un error. Para nosotros la incorporación de talento internacional es esencial. En España hay muy buenos profesionales pero competimos globalmente, el poder incorporar personal brillante de otros países es fundamental para nuestro futuro y este es probablemente la oportunidad más relevante que nos ofrece la internacionalización.

En una empresa que integra principalmente perfiles profesionales muy cualificados, ¿cómo puede ayudar la marca a atraer y retener talento internacional?

Hoy en día un recién titulado de ingeniería, física o matemáticas que tenga un expediente muy brillante no mira únicamente el mercado laboral nacional, aspira a trabajar en una empresa tecnológica que le ofrezca un proyecto apasionante y puede estar ubicada en cualquier parte del mundo.

GMV, como otras empresas tecnológicas, está inmersa en una competición global, en una carrera por disponer del mejor talento, venga de donde venga; esa es la clave de nuestro negocio. En esa competición, la marca es un factor mucho más poderoso de lo que en ocasiones se cree. Una marca relevante y prestigiosa que proyecte los valores adecuados puede ser un factor decisivo para que una persona brillante se fije en una vacante de tu empresa, decida entrar a formar parte de ella o quiera seguir trabajando contigo. A todos nos gusta presumir de la empresa en la que trabajamos y que esta sea reconocida.

¿Cuáles son los proyectos de los que os sentís más orgullosos?

 En GMV hacemos cosas realmente apasionantes. Sería excesivamente extenso enumerar todos los proyectos de los que nos sentimos orgullosos. De hecho es uno de los factores determinantes que explica el por qué muchos excelentes profesionales siguen con nosotros. Trabajar en la construcción del sistema europeo de navegación por satélite, Galileo; tener la oportunidad de participar en el desarrollo de complejos sistemas de misiones espaciales; proteger a un gran banco de un sofisticado ciberataque; trabajar en el desarrollo de un avanzado sistema para el control de los tranvías de Sídney o diseñar un equipo embarcado del Airbus 400M, son actividades apasionantes que no son fáciles de encontrar en otras empresas.

La ciberseguridad es un tema que está a la orden del día, ¿cuáles son las tendencias de futuro en ciberseguridad? ¿Cómo afronta GMV estas tendencias?

Vamos  a asistir a una preocupación creciente por las amenazas que representan los ciberataques para empresas, instituciones y personas particulares. Estamos viendo como el fraude, el robo, la extorsión o el ataque a instituciones e incluso a países, son prácticas que encuentran en el mundo digital la oportunidad de materializarse de una forma más subrepticia.

El crimen organizado, las organizaciones terroristas e incluso gobiernos hostiles invierten cada vez más, en sofisticados mecanismos de ciberataque. Esta situación se agrava con el nivel de sofisticación que puede alcanzar y por el fácil acceso a las tecnologías de base. Por ejemplo hoy en día un criminal puede robar dinero de una forma relativamente fácil y segura, sacándolo de un cajero automático que ha sido previamente infectado con un malware, desarrollado específicamente con ese fin y que está disponible en la red.

El auge de estas prácticas va a conllevar la necesidad de legislación y regulación específica que aseguren que servicios esenciales o activos estratégicos de las economías nacionales estén debidamente protegidos.

GMV lleva trabajando en este campo desde los inicios de la Internet en los años 90, el primer cortafuegos de internet implantado en España en aquella época era de GMV. Desde entonces hemos evolucionado mucho, no solamente contamos con un equipo de expertos muy especializado que lleva muchos años trabajando en este campo, sino que invertimos continuamente en el desarrollo de nuevos productos y tecnologías en materia de ciberseguridad. Es el caso, por ejemplo, de nuestro producto Checker que está brindando ciberseguridad a decenas de miles de cajeros de más de varios bancos en todo el mundo. En la actualidad estamos desarrollando un nuevo producto para la ciberseguridad de los cada vez más complejos y críticos sistemas digitales del automóvil, que estamos convencidos será fundamental para proteger nuestros coches en el futuro próximo.

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