De acuerdo con el último estudio de la consultora Interbrand y publicado en Business Week sobre el valor de las marcas globales, la española Zara es la segunda marca del mundo que más creció en valor en el último año, sólo superada por Google. La firma de Inditex, que se sitúa en el puesto 64, es la única marca española que logra figurar en este ranking de las 100 mejores marcas globales.
El estudio de Interbrand señala la modélica eficiencia de la planificación de Zara como la clave de su éxito entre los consumidores. La rotación de los productos y el diseño de las tiendas también anima a que los clientes regresen a ellas con gran regularidad. En total, se calcula que cada comprador visita una media de 17 veces al año alguno de los 1.039 locales que Zara tiene distribuidos a lo largo de 64 países.
La consultora también destaca el particular modelo publicitario de la cadena de Inditex como una ventaja competitiva frente a sus competidores. Y es que Zara gasta menos del 0,3 por ciento del valor de sus ventas en publicidad, mientras que sus competidores se sitúan entre el 3 y el 4 por ciento.
Gracias a esta exitosa estrategia, el valor de marca de Zara ha experimentado un brutal incremento desde el año pasado, al crecer un 22% y alcanzar una cantidad de 5.165 millones de dólares en su valor de marca. Sólo Google supera el crecimiento de la cadena de Inditex, con un 44%.
Este ranking internacional destaca el diseño y organización de las tiendas de Zara que para Interbrand se convierte en la envidia de la industria, pues consigue que el cliente repita a pesar de lo que suban los precios. Eso es verdadera fidelidad. Tanto es así que el incremento del valor de marca de Zara es del 22%, para ocupar un puesto 64 en un ranking realizado a nivel mundial.
Las estadounidenses Coca-Cola, Microsoft, IBM y General Electric lideran este ranking de marcas globales en el que la primera europea es la marca de telefonía Nokia, que figura en un meritorio quinto puesto.
Interbrand evalúa el valor de la marca como si fuera cualquier otro tipo de activo empresarial, es decir, basándose en cuánto podría ganar la compañía en el futuro. Utiliza una combinación de las proyecciones de los analistas, datos financieros de las compañías y su propio análisis, cualitativo y cuantitativo, para determinar el valor neto de esas supuestas ganancias en la actualidad, según explica la consultora.